05 noviembre 2010

Descubriendo mi sol

Descubriendo mi sol

Cuando el corazón se olvida de la razón, los sentimientos pueden convertirse en un suave rocío de primavera o un temporal de viento y lluvia en invierno. Es como una bola de nieve que crece sin retroceso, arrastrando todas las emociones en su paso: alegrías, tristezas, miedos, preocupaciones y un incontable de ilusiones que nos hacen soñar hasta los imposibles. Pero, ¿qué pasa cuando en medio de todo ese alboroto te das cuenta que no fueron innumerables las razones que nos llevaron hasta ese punto y que después de todo es solo una, que con su fuerza incontrolable nos hizo y deshizo, nos aceleró y paralizó al mismo tiempo? Lo sabes - lo sé - hoy me atrevo a hablar del amor. Mi libro sobre él es pequeño, pero con historias que dejaron vivencias cargadas de recuerdos buenos y malos que me enseñaron a buscar lo que quería para mi, no era nada del otro mundo, pero las pistas hasta ese instante encontradas en nada vislumbraban que ese sol algún día brillaría para mi. En medio de mis silencios cerré capítulos, curé mis heridas y en el proceso oculté mis esperanzas de su rayos de luz y me puse lejos de su calor para que no me quemara de nuevo.

Siempre he sentido que en este corazón, hay latidos que se escuchan como si una gata suavemente maullara y es tan intenso su palpitar, que sus ronroneos son parte de mis respiros. Y es estando con esa parte de mi, la que me cobija cada noche junto a la luna para buscar la calma en medio de mis soledades, que una noche de verano con pocos caracteres  y sin grandes aspavientos, llegó de la mano de un corazón que deseaba lo mismo que yo. Como si fuera el mismo sol envolviéndome con su transparencia, pude sentir su calidez. Sin dejar de estar con los pies bien puestos en la tierra, los "nunca" comenzaron a llenar mis ausencias. Instancias que para alguien que conoce el amor son habituales, para mi eran una nueva estrella fugaz en mi propio cielo: una mirada silcenciosa, una palabra en el momento justo, un abrazo sincero, una dulce caricia, una caminata en el parque, una rosa en mi cumpleaños que se seca en uno de mis libros y una de papel como en el que escribo mis lineas ahora y tantos, tantos nuevos momentos y recuerdos que hacen inmensamente feliz a  la niña, la gata y la mujer que soy y que habita en mi.

El dicho dice - es mejor amar y haber perdido que nunca haber amado -  con todo lo que he vivido hasta ahora desde que conocí al dueño de mis suspiros, me pregunto: ¿conocía realmente el amor?... la respuesta es no, es en brazos de mi tigre naciente del sol que a cada instante recién estoy descubriéndolo, y me gusta que sea a su lado.

 
Escrito por: Pau, La voz de una Gata
  Imagen: Google

2maullaron:

Juan Carlos dijo...

Amor, cada vez que me dice es un "nunca" para ud. me sorprende y de verdad me sorprende!

Me sorprende que NADIE la habia tratado como se debe a una gata como ud : Con calor, ternura, abrazos, miradas gatunelas y besos (hasta comer su maquillaje XD).

Te amo y muuuucho!!!!

Tu Goffys

Σ=o) Pau dijo...

Juan Carlos... amor, es que puede que me hayan visto si, pero con una mirada de amor que se siente del alma nunca y ud tuvo y quizo descubrir la mía... con maquillaje y todo que me encantaaa!!! xD

besos ronroneaditos, Miaucho te amo ♥

El balcón de mis ojos de Gata© 2008-2011

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