
Mi mamá me regaló unas botas rojas. Cuando me las pongo, me siento como Caperucita Roja visitando a su abuelita esperando escontrar al lobo en un paradero o la ayudante de Santa o el Viejito pascuero volando por el cielo entregando regalos de navidad en su trineo.
Cuando más me gusta usarlas, es para ir a trabajar. Aveces despiertas con la sensación de no querer levantarte ya que como toda ley de Murphy que se cumple, es uno de esos horribles #odioloslunes, el frío llena el espacio que usas en estos meses de invierno y la rutina aletarga aún más el regreso. Es entonces cuando imagino que estoy en cuidad Esmeralda al centro del país de Oz y tal como lo hizo Dorothy con Toto en sus brazos y sus zapatos de charol, miro mis pompones, cierro mis ojos y golpeo mis talones tres veces diciendo: "Quiero ir a casa, quiero ir a casa, quiero ir a casa" así la hora se pasa rapidito.
Lo dije una vez y lo sigo creyendo: La magia está en creer.
Cuando más me gusta usarlas, es para ir a trabajar. Aveces despiertas con la sensación de no querer levantarte ya que como toda ley de Murphy que se cumple, es uno de esos horribles #odioloslunes, el frío llena el espacio que usas en estos meses de invierno y la rutina aletarga aún más el regreso. Es entonces cuando imagino que estoy en cuidad Esmeralda al centro del país de Oz y tal como lo hizo Dorothy con Toto en sus brazos y sus zapatos de charol, miro mis pompones, cierro mis ojos y golpeo mis talones tres veces diciendo: "Quiero ir a casa, quiero ir a casa, quiero ir a casa" así la hora se pasa rapidito.
Lo dije una vez y lo sigo creyendo: La magia está en creer.

Escrito por: Pau, La voz de una Gata
Imagen: Mis pies ^_^