07 febrero 2009

Celebrando con mi otra yo


Aún es de noche, ya son más de las doce de la noche... por lo tanto hoy ya es 7 de febrero...
  • Miau... hoy es un día especial, es el día que todos se acuerdan de ti, recibes cariño, recibes amor...
  • Gata, ¿qué haces ahí cantando la canción del comercial de la colonia Coral, ¡qué antigua jaja! más bien... ¿qué haces afuera de mi?.
  • Vine a buscarte prrr.... que olvides lo que estás haciendo y soñemos prr...
  • Siempre siento que soy como tú y ahora que te veo frente a mi... uf! ¿me estaré volviendo loca?.
  • No, jaja no te preocupes, vivo en ti y siempre somos una, solo que aveces como mujer me olvidas y tengo que venir a recordártelo.
  • No te dejo u olvido, no podría, solo que el trabajo estuvo pesado el año pasado hasta ahora... pero ¡ya estamos de vacaciones!
  • ¡Por fin!, ya era tiempo lo necesitabas pues me sentía muy cansada para maullar.
  • Mmm... lo sé, pero dime ¿dijiste soñar?
  • Prrr.. cierra los ojos, despeja tu mente y vamos...
  • ¿A dónde me quieres llevar?.
  • Tranquila... prrr... inhala, exhala.. ¿recuerdas como ronronear?.
  • Claro que si, es parte de mi esencia.. más bien, nuestra esencia ¿lo olvidas? - sonrío.
  • Es verdad, eso es imposible, no serías tú y no podría ser yo, prrr siente la brisa fresca en tu cara prrr... la piel que se calienta por el sol, las gaviotas volando cerca... ahora abre lo ojos con calma y mira la ventana... ¿qué ves?.
  • La ventana es como si fuera... wow! de un barco, ¡qué rico!
  • marramiau... estamos navegando, observa.
  • Alta mar, qué felicidad, espera... veo una isla, es preciosa quiero ir allá y olvidarme de todo por unos instantes ¿puedo?.
  • Claro que si, a eso vine y recuerda que más que tu ventana, es tu balcón, salta...
  • El agua refresca cada parte de mi cuerpo, nadar, nadar hasta sentir la arena húmeda en mis pies mmm.... ¡qué delicia! mira allá podemos descansar...
  • Si pero no estamos solos... nos miran, nos imaginan, nos sienten, nos leen prrr.
  • ¿Quien será?... ¿sabrá que hoy es un día especial y por eso está aquí conmigo?
  • Algunos si y otros no, pero eso se lo cuentas luego, yo me vuelvo a tu cuerpo y tú te quedas como mujer para que les dejes un espacio a tu lado o si quieres, depende de quien sea me avisas luego para maullarle cerquita.
  • ¡Gata! pueden ser mis amigos o alguien de mi familia.
  • No sé yo, en todo caso hay más de dos copas prrr mmm... y por si acaso, yo que tú, ronronearía.
  • Es verdad, puede ser y no jejeje... en todo caso, ya lo hago no me sientes prrr... prrr... ¿Será mi parte Gata que vive como Mujer despertando a la Mujer que sueña como Gata?.


Pincha en la ventana y observa

pd: si te gustó y quieres verlo más grande pincha aquí


Ahhh me pillaste soñando, cumpliendo un deseo... o ronroneando... lo mismo jejeje ;)
Ven siéntate a mi lado, aquí tienes un daikiri de frambuesa, un martini, una copa de vino, una cervecita negra mmm.... tu pide lo que gustes, además hay un trozo de torta de trufa y frutas..

¿Celebras mi cumpleaños conmigo?

pd: me faltan dos deseos aún... ^_^

Escrito por: Pau, La voz de una Gata

30 enero 2009

La mujer del bosque

La mujer del bosque y algo más | La voz de una Gata

Esa semana había sido muy pesada y el único fin de semana largo que ella quería para descansar tendría que viajar por trabajo, tomó su auto y antes de partir rumbo a su destino y se detuvo en un bar. A la mañana siguiente, no quiso irse por el camino habitual para romper la rutina y siguió un sendero alejado del ruido de la carretera, cuando estaba cerca de la playa levaba a lo lejos vio un pueblo que no estaba marcado en el mapa, tuvo la sensación de que al ir acercándose se sentía más cansada, pero pensó que podía ser pruducto de la agitada noche que había tenido. Se vio obligada a descansar unas horas y al preguntar por alojamiento una señora le ofreció la única pieza disponible, con el único problema es que la ventana se podía abrir pero era solo el marco ya que estaba sellada. Como se supone que estaría sólo por esta noche no le importó.

Aunque tenía sueño se sentía inquieta ese verano estaba especialmente caluroso, así que fue al comedor y pidió algo de comer. Cuando terminó le ofrecieron unas frutas y un jugo de la casa, un extraño elixir de color verde, como tenía sed y no se le quitaba el calor con nada probó un sorbo que al contacto con sus labios la refrescó tanto que impetuosamente se lo tomó de un solo trago.
Cuando entró a su cuarto, la temperatura había subido tanto que abrió la ventana, aún sabiendo que no podría ver nada, con la esperanza que algo de aire fresco le llegara, se puso su camisón y al acostarse dejó que solo le cubrieran las sábanas. Al cambiar de posición sus ojos se entreabrieron y en vez de ver la pared, un enorme bosque de árboles milenarios que parecían tocar el cielo la rodeaban, pero sus parpados se sentían pesados y volvió a cerrarlos. Cuando su reloj natural notó que llevaba muchas horas así, se despertó, pero ya no estaba en su cama sino en el mismo bosque que había visto antes. Se levantó y vio que la casa o el pueblo ya no estaban, un cielo sin nubes con un sol radiante, flores y naturaleza. Parecía que ese descanso que ella tanto buscaba lo había encontrado y aunque no entendía por qué estaba ahí prefirió recorrer el lugar, pensando que era un sueño y que pronto despertaría realmente.

Al caminar encontró una laguna, en vez de ver su reflejo vio como su vida pasaba delante de sus ojos, observó los momentos que había hecho y lo que había dejado de hacer por estar preocupada de otras que no eran tan importantes. Al levantar el rostro, sintió una voz que en medio de la oscuridad que la llamaba era suave, misteriosa era raro, tenía miedo de estar ahí, pero a la vez sus pies descalzos caminaban como hipnotizados en su dirección como si pisaran la tan ansiada arena húmeda y suave del borde costero que tenía su rumbo original sin darse cuenta que tras su paso todo se convertía en un fango pantanoso que borraba el camino de regreso.
La brisa comenzó a enfriar, el calor que antes la sofocaba se transformó en un frío intenso que no pudo controlar, temblaba, su suave piel rosada estaba erizada y con el viento silbaba tan fuerte le pareció sentir en su interior la melodía que éste entonaba y comenzó a bailar para ver si se entibiaba. Giró una y otra vez, comenzó a sentirse en un estado de aparente calma, se le olvidaron sus preocupaciones, el viaje de trabajo que la trajo hasta ahí y se olvidó si era sueño o realidad. Jugueteando entre las hojas tomó unas cuantas y las lanzó al cielo, entonces como si ese simple acto gatillara un hechizo, las ramas comenzaron a abrazarla y entrelazarla con tal fuerza que el bosque que la rodeaba cobró vida. Parecía que el sudor traspasaba sus poros y una extraña sensación se apoderaba de ella. Cuando se dio cuenta, ya no podía moverse ni tampoco pudo gritar, sus labios esbozaron un sollozo y su cuerpo se paralizó en un suspiro mientras sus piernas se enterraban para siempre echando raíces durmiéndose para siempre en aquel extraño lugar.

Al mediodía del día siguiente la señora fue a la pieza y al entrar no la encontró, estaba todo ordenado y como el auto tampoco estaba, creyó que se había ido y cerrando la puerta se fue sin decir nada.

Pasaron los años y la gente que conocía a la joven, no es que la había hubiese olvidado, parecía como si nunca ella hubiera existido. Unos años después en un verano tan caluroso como el de aquella vez , un hombre volvió a pasar por el mismo pueblo y pidió un lugar para descansar. Una señora le ofreció la única pieza que tenía y aunque la ventana que antes no se podía abrir ya estaba arreglada, nadie la había aceptado porque con el tiempo sus paredes se habían tornado verdes casi musgosas, pero como él estaba cansado la tomó igual.

Antes de dormir abrió la ventana, pero en vez de ver una pared pudo observar el bosque que rodeaba al lugar y estaba aún más frondoso que antes y de sus hojas se destilaba un suave olor a rosas que a él le resultó familiar. En medio de las ramas descubrió un árbol que sobresalía, y le daba vida a todo el verde bosque se veía diferente, al mirarlo detenidamente y ver su silueta sintió como si un calor intenso y un cálido sentimiento lo invadiera recordando que solo una mujer le había provocado hasta ese entonces esa sensación y para su extrañeza era la fragancia que ella desprendía.
A ella la había conocido la noche del viernes del último fin de semana largo de hace 5 años, fue algo inmediato y apasionado, hablaron, se miraron y mientras bailaba con ella él se enamoraba de su sensual movimiento, se fueron a un lugar escondido y en la hierba fresca se amaron con locura y despertaron juntos. A la mañana siguiente se despidieron y ella al darle un beso apasionado le dijo que a la vuelta de su viaje se encontrarían, pero que nunca más volvió a verla. Al ver su silueta no pudo dejar de recordarla y una lágrima rodó por su mejilla, entonces de entre las ramas del árbol de la silueta femenina nació una rosa azul que floreció solo donde creían sus raíces.
Desde entonces cada verano, no dejó de pasar unos días en aquel extraño pueblo entre bosques cerca del mar pues solo la rosa florecía cuando ella sabía que él venía.



Escrito por: Pau, La voz de una Gata
Imagen: Google



El primer premio de mi Balcón: Gracias Juanjo ;)

18 enero 2009

Quiero...

Quiero que tú seas mi amigo
y así juntos podremos caminar
por un mundo que está lleno de guerra
que no sirve y sólo hace sufrir.
Quiero que juntos construyamos
un sendero de amor y de amistad
y los niños que lleguen a esta tierra
sientan ganas de vivir y de luchar.

Quiero cultivar entre los hombres la ilusión
de que un día lograremos la paz
con un poco de esperanza
y una fuerte hermandad
nuestro sueño será pronto realidad.

Quiero que hombres y mujeres
se unifiquen por un solo ideal
y entiendan que existen las palabras
que no expresan dolor y soledad.
Quiero que el mundo me comprenda
que las armas provocan destrucción
de familias y la naturaleza
que conforman nuestro humilde hogar.


Escrito por: Pau, La voz de una Gata
Imagen: Google
El balcón de mis ojos de Gata© 2008-2011

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